El desperdicio de alimentos y su impacto en la salud del planeta

La FAO (siglas en inglés de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que un tercio de los alimentos que se producen para el consumo humano se pierden o desperdician cada año. Esto corresponde a 1.3 billones de toneladas, un promedio de 265 Kg/persona/año y 750 billones de dólares Estadounidenses al año (el equivalente al GDP de Suiza). 1,2

¡Con los alimentos producidos y no consumidos (desperdicio) hoy, se podría erradicar el hambre!3

¿Cómo sucede esto?

Para entender cómo y porque los alimentos se desperdician y qué podemos hacer nosotros para contribuir a cambiar esta situación, entendamos primero cómo se producen nuestros alimentos.

Como se menciona en el posteo 2 para producir alimentos necesitamos: elementos esenciales que forman todos los organismos vivos (carbón, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno), agua, suelo y biodiversidad.

Si lo pensamos, producir alimentos requiere muchos recursos naturales, ¿verdad?

Pero la producción de alimentos no solo requiere recursos naturales sino también energía durante las fases de manejo y almacenamiento de la cosecha, procesado, distribución y consumo. Ahora, imaginémonos que ocurre si estos alimentos no son consumidos, ¿qué tan grande es el desperdicio? ¿Cómo podemos medir este impacto, esta huella?

La huella medioambiental del desperdicio alimentario

Vale la pena aclarar que la famosa “huella medioambiental de los alimentos” es la energía y recursos necesarios para producir alimentos y para evaluarla se utilizan cuatro indicadores: la huella de carbono, la huella hídrica azul, la ocupación del suelo y el impacto en la biodiversidad.1,2

En la siguiente figura, puedes ver algunos valores realmente impactantes que demuestran cuán grande es la huella del desperdicio alimentario. Para resaltar algunos, imaginemos a una persona manejando un auto por 2300 Km cada año (casi la distancia entre Nueva York y las Vegas), esta es la huella de carbono aproximada de una persona al año; o tres veces el agua del Lago de Ginebra, esta es el agua que se consume para producir los alimentos que se desperdician en el mundo al año; o en lo que respecta al suelo, utilizamos una área que corresponde al tamaño entre Rusia y Canadá, aproximadamente el 28% del área mundial.1,2

¡El equivalente a 6 camiones de basura de alimentos comestibles se pierde o se desperdicia cada segundo!4

1 Ha (hectárea)= 0.01 Km2

Alimentos con el mayor impacto ambiental en términos de desperdicio alimentario

Para identificar los impactos del desperdicio alimentario en los recursos naturales y dónde y por qué ocurren, la FAO ha agrupado los alimentos en ocho grupos:

1. Cereales (excluyendo la cerveza),
2. Raíces almidonadas,
3. Oleaginosas y legumbres,
4. Frutos (excluyendo el vino),
5. Carne,
6. Pescado y mariscos,
7. Leche (excluyendo la mantequilla) y huevos y,
8. Vegetales. 

El estudio muestra que los cereales y las verduras tienen el mayor impacto ambiental para la huella de carbono, la huella hídrica azul y la ocupación del suelo, representando alrededor del 50% en todos los casos. 1,2

Regiones con el mayor impacto ambiental en términos de desperdicio alimentario

Como ya se mencionó en el posteo 2, la agricultura (conversión de tierras silvestres e intensificación) es la principal amenaza para la biodiversidad a nivel mundial. Vale la pena mencionar que esto ocurre mayormente en regiones en desarrollo (72% y el 34% de especies están amenazadas por los cultivos y la producción ganadera, respectivamente, frente al 44% y 21% que ocurre en países desarrollados). La deforestación debido a la expansión agrícola se produce principalmente en las regiones tropicales y subtropicales de África (62%), América Latina (25%) y Asia (13%)1,2 y ha destruido 5.2 millón Ha/año entre el 2000 y el 2010 (la pérdida anual neta de bosque equivalente a un área del tamaño de Costa Rica)5.

En términos económicos, los alimentos desperdiciados con mayor impacto son los vegetales y la carne con un valor estimado de 170 y 160 mil millones de dólares estadounidenses al año, respectivamente. 1,2

Con el fin de comparar el impacto por región, la FAO también ha dividido el mundo en siete regiones con comportamientos culturales alimentarios similares y condiciones económicas y sociales afines, como se muestra en la figura tomada del estudio: 1,2

Notablemente las regiones de Norteamérica y Oceanía, Asia industrial y Europa tienen la mayor huella de carbono per cápita del desperdicio de alimentos (903, 741 y 686 Kg de CO2 eq./persona/año, respectivamente). 1,2

El desperdicio de cereales en Asia (especialmente arroz y trigo) emergen como un foco ambiental importante mostrando altos impactos en la huella de carbono (Asia Industrial 14% y el Sur y Sudeste de Asia 11%), la huella hídrica azul (13% y 14%) y la ocupación del suelo (5% y 9%). El desperdicio de frutas emerge como un foco para la huella hídrica azul en Asia (Asia Industrial 3% y Sur y Sudeste de Asia 4%), América Latina (3%) y Europa (3%). Mientras que la huella de carbono de los vegetales emerge como un foco en Asia (Asia Industrial 10% y el Sur y Sudeste de Asia 3%) y Europa (4%).1,2

Como se puede apreciar, el desperdicio de cereales y vegetales tiene el impacto ambiental más significativo mostrando la mayor huella global de carbono, agua (huella hídrica azul) y ocupación de la suelo.

El ciclo de vida de los alimentos

Y ahora, ¿por qué dejamos que todos estos importantes recursos naturales se pierdan? Para responder a esta pregunta, echemos un vistazo al siguiente gráfico que explica el ciclo de vida de los alimentos y sus fuentes de desperdicio.

Como se puede ver, los alimentos se pierden a lo largo de toda la cadena de suministro (producción agrícola + manejo y almacenamiento de la cosecha = 54% y procesado + distribución + consumo = 46%) y cuanto más tarde en las fases del ciclo de vida, mayor será el impacto debido a su producción y transformación innecesarias. 1,2

Si tiramos una tarta de manzana, su huella ambiental será mayor que la de desperdiciar las manzanas recolectadas en el campo, ¿correcto?

Cómo y por qué se desperdician los alimentos

El desperdicio alimentario es causado principalmente por ineficiencias en la cadena de suministro (como infraestructura y logística deficientes, ausencia de tecnología, habilidades, conocimiento y capacidad de gestión insuficientes, y falta de acceso a los mercados) y desastres naturales.1,2

Dentro del ciclo de vida, las pérdidas de alimentos se refieren a la producción agrícola (etapa 1 del ciclo de vida de los alimentos) y al manejo y almacenamiento de la cosecha (etapa 2). 1,2 Difícilmente, los individuos solos tienen el poder de contribuir a mejorar las pérdidas de alimentos, pero juntos, ¡podemos tener un impacto!

Por otro lado el desperdicio de alimentos es causado por el deterioro (los alimentos se mantienen más allá de su fecha de caducidad o se echan a perder) y el exceso de oferta en los mercados o en las compras individuales debido a hábitos de consumo o alimenticios. Los alimentos desperdiciados son comida apropiada para el consumo humano que se desecha. Dentro del ciclo de vida, el desperdicio alimentario se refiere las etapas de procesado (etapa 3), distribución (etapa 4) y consumo (etapa 5).1,2 Cada uno de nosotros puede hacer algo para evitar el desperdicio de alimentos.

Nota: en inglés existe una palabra para definir el desperdicio total de los alimentos (food wastage) que engloba a las pérdidas de alimentos en las etapas 1 y 2 (food losses) y los alimentos desperdiciados en las etapas 3, 4 y 5 del ciclo de vida de los alimentos (food waste).

Ahora, debemos saber que el desperdicio alimentario es diferente según la región. Los países en vías de desarrollo sufren mayores pérdidas durante la fase agrícola. Sin embargo, las pérdidas durante la producción agrícola (etapa 1) y al manejo y almacenamiento de la cosecha (etapa 2) son similares en todas las regiones del mundo representando aproximadamente un tercio del desperdicio en cada región. Mientras tanto, en las regiones con ingresos medios y altos, el desperdicio tiende a ser mayor a nivel de consumo. De hecho, los alimentos desperdiciados durante las etapas de procesado (etapa 3), distribución (etapa 4) y consumo (etapa 5) representa el 31-39% en las regiones de ingresos medios y altos, mientras que en las regiones de bajos ingresos solo representa el 4-16%.1,2

Las entrañas de una llama se encuentran dentro de un balde en el Carnaval de Oruro. Durante la fiesta, muchas personas sacrifican llamas y hacen ofrendas para mostrar su dedicación al Diablo, la Virgen, la Pachamama o la Madre Tierra. Foto de Karla Gachet.

Otro punto importante a considerar cuando se habla del desperdicio alimentario son los llamados “alimentos feos”, que se refieren principalmente a frutas y verduras, pero también diversas partes de animales. Sólo por razones estéticas, los mercados y la gente prefieren consumir alimentos “hermosos e impecables” y como consecuencia, ¡grandes cantidades de “alimentos perfectos” son eliminados!

Volumen de desechos alimentarios por región

Cada región del mundo tiene su propio perfil en términos de desperdicio de alimentos (cantidades y tipo de producto). En la figura siguiente podemos ver algunos números:1,2

La región del mundo con el mayor impacto en cuanto a volúmenes de desperdicios es Asia por los vegetales (Asia Industrial 11% y Sur y Sudeste de Asia 4%) y los cereales (16% en total). El volumen de desperdicio en África Subsahariana, Asia Industrial y Europa es alto en cuanto a de raíces almidonadas (5%, 4.5% y 4%, respectivamente) y en el Sur y sudeste de Asia y en América Latina en cuando a frutas (4% y 3%, respectivamente).

Curiosamente, el desperdicio de alimentos de Asia Industrial es menor en porcentaje que otras regiones de altos ingresos. Los grandes volúmenes de desperdicio se deben a que esta región domina la producción y el consumo mundial de vegetales, con más de 50%.

¡También tengamos en cuenta que en Asia hoy es donde vive el 60% de la población!

En la región del África Subsahariana, el alto desperdicio de raíces almidonadas a nivel mundial se debe a los altos volúmenes de pérdidas en las fases agrícola y de manejo de la cosecha (etapas 1 y 2). 1,2

En cuando al desperdicio de alimentos per cápita, en los primeros 5 puestos encontramos a Asia Industrial por vegetales (~115 Kg/persona/año), África Subsahariana por raíces almidonadas (~110 Kg/persona/año), África del Norte, Asia Occidental y Asia Central por vegetales (~95 Kg/persona/año), América Latina por frutas (~90 Kg/persona/año) y Europa por las raíces almidonadas (~85 Kg/persona/año). Curiosamente, y comparando con los volúmenes totales de desperdicios de alimentos, la región del Sur y Sudeste de Asia ya no aparece en la lista y de hecho tiene los volúmenes de desperdicio de alimentos más bajos per cápita.1,2

La Vega Central en Santiago de Chile también conocido como Feria Mapocho. Desde la época colonial, agricultores se reunían en el área de La Chimba a vender sus productos. Hoy cientos de miles de personas pasan a diario por La Vega Central. Muchos de los puestos de venta han sido heredados de padres a hijos. Foto de Karla Gachet. La historia completa se encuentra aquí

Estas grandes cantidades en el Sur y Sudeste de Asia y África, también representan la comida que se desperdicia debido a la falta de condiciones adecuadas de almacenamiento. Para abordar estas necesidades, Evaptainers y Wakati están construyendo sistemas innovadores y de refrigeración, ¡vale la pena revisarlos!

Como podemos ver, en cada región del mundo el problema del desperdicio considera muchos factores y es ¡diferente para cada región!

Conclusión

El desperdicio de alimentos en un problema serio de que todos somos responsables. Nuestra huella de consumidores tiene un impacto. Nuestros alimentos están conectados con la tierra, las fuentes acuíferas, el clima y las personas que producen los alimentos que consumimos. Solo siendo conscientes de nuestra contribución tendremos las herramientas adecuadas para tomar las decisiones que nos permitirán construir un mundo sostenible.

Alrededor del mundo existen muchos movimientos locales que usan estrategias diferentes para combatir el desperdicio de alimentos. Aquí algunos ejemplos:

Una que amamos es Food for Soul (Alimentos para el Alma) que nace en Italia. Su estrategia involucra a los chefs y tus capacidad para transformar ingredientes ordinarios (excedentes de alimentos que de otro modo se desperdiciarían) en platos extraordinarios que serán servidos a los más pobres, luchando así contra el desperdicio de alimentos y al mismo tiempo promoviendo la inclusión social. Talvez piensas que esto funciona solo en países industrializados, sin embargo, uno de sus centros Gastromotiva funciona en Rio de Janeiro, Brasil.

Stop Wasting Food (Deja de Desperdiciar Comida) es un movimiento Danés que comenzó generando conciencia en el consumidor y en 5 años se ha convertido en el mayor movimiento de consumidores sin fines de lucro que lucha en contra del desperdicio de alimentos en el mundo. Aleándose con la cadena de supermercados más grande del país han logrado reemplazar todas las ofertas de grandes cantidades por descuentos individuales minimizando así el desperdicio de alimentos, promueven la apertura de supermercados que venden excedentes de alimentos, programas para personas sin hogar y con un mayor enfoque están involucrando a la industria, los minoristas, los comedores, los restaurantes y los servicios de alimentación en la lucha contra el desperdicio de alimentos. En su página web se pueden encontrar muchos consejos prácticos para reducir el desperdicio de alimentos, de verdad ¡vale la pena considerarlos!

Costa Rica también está tomando medidas a nivel político con un plan de acción bien estructurado que se puede observar aquí

Involucrando a la comunidad el movimiento Re-food en Portugal colecta excedentes de comida de restaurantes y con la ayuda de voluntarios los entrega a personas necesitadas.

Involucrando a los supermercados y otros proveedores Chowberry en Nigeria ha creado una nueva cadena alimentaria sostenible de productos que se acercan a la fecha de caducidad, permitiendo ver en tiempo real la disponibilidad y los precios descontados. Estos alimentos los obtienen organizaciones benéficas y ONG que ayudan a combatir la pobreza alimentaria. 

En la mayoría de países de Latino América, organizaciones sin fines de lucro conocidas como Banco de Alimentos colectan alimentos que por varios motivos sería desechados. Para encontrarlos solo escribe en google: banco de alimentos + “nombre del país”. 

Si lo pensamos, en América Latina y el Caribe por ejemplo, con los alimentos que se pierden solo a nivel de venta minorista (supermercados, mercados callejeros, tiendas y pequeños comercios), se podrían alimentar a más de 30 millones de personas, que representan el 64% de las personas que padecen hambre en la región.6

¡Paremos el desperdicio de alimentos!

¡Tenemos el poder como consumidores! Podemos comprar solo lo que vamos a comer, almacenar y comer los excedentes de nuestra comida, pensar que más no siempre es mejor al preferir la calidad a la cantidad, compartir los excedentes de alimentos y en los restaurantes, ordenar solo lo que vamos a comer y si no es posible llevar las sobras a casa.

También podemos elegir comprar esa manzana que no tiene el mejor color, ese brócoli que tiene una forma extraña, y al hacer esto estaremos, lentamente, presionando al sistema para que cambie la regla que indica qué tipo de verduras y frutas se puede vender en el mercado, de lo contrario, se tiran a la basura (desperdicio). Piensa también que los vegetales y frutas con pequeños agujeros de gusanos podrían ser los más deliciosos. La naturaleza reconoce la calidad mucho mejor que nosotros y que esa pera de forma perfecta podría haber sido tratada para que permanezca tan perfecta como la deseas… Para ayudar a disminuir los números en la parte de consumo, podemos usar todas las partes de  los productos que compramos, las hojas de las zanahorias y los troncos del brócoli pueden servir para hacer un rico caldo de verduras, por ejemplo. Haciendo esto, ¡podemos comer siempre todo lo que compramos! Es así de simple.

Y recuerda que “la naturaleza no desperdicia nada”. Comencemos a pensar en los residuos como recursos y a construir una nueva economía, una circular. Echa un vistazo al reporte de Ellen Macarthur, Drawdown y ZERI y déjate inspirar.

Por M. S. Gachet et N. Zanuto
La historia completa de la foto de portada se puede encontrar a
quí.

REFERENCIAS:
1 FAO, 2013: Food Wastage Footprint. Impact on Natural Resources.
2 FAO, 2013: Huella del desperdicio alimentario – Impacto en los Recursos Naturales. Presentación del estudio de la FAO FWF.
4 Ellen Macarthur Foundation, 2019: Cities and Circular Economy for Food.
5 FAO. World deforestation decreases, but remains alarming in many countries.
6 FAO. Losses and food waste in Latin America and the Caribbean.