El plan para hoy: ¡Comenzar un jardín!

Los espacios pequeños son perfectos para cultivar alimentos y mantener la vida. Quiero compartir con ustedes mi balcón en Milán. Aún no está terminado pero ya me hace muy feliz. Estoy aprendiendo muchas cosas mientras lo hago.

Si pensamos en el incremento de la población (posteo 1) y los efecto de las actividades humanas en el cambio climático (posteos 2, 3 y 4), parece que hemos superado todas las posibilidades de sostenibilidad.

¡Realmente necesitamos empezar a regenerar! Pero, ¿qué podemos hacer? Caminar, andar en bicicleta o tomar el transporte público, apagar las luces y desconectar los equipos electrónicos que no estamos utilizando, usar luces LED, no sobrecalentar o enfriar los ambientes, tomar duchas más cortas, reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, reubicar, reducir, reutilizar y reciclar y en lo que respecta a la comida: prestar atención a lo que compramos, a quien compramos, a qué precio, comprar productos locales, de estación y solo lo que vayamos a comer. Además y muy importante, apoyemos el trabajo de agricultores produciendo con prácticas agroecológicas=permacultura=orgánico (cuidando el ecosistema: suelo (posteo 5), agua y biodiversidad) y políticos dispuestos a actuar en su favor, ¡en beneficio de la humanidad!     

¿Qué más podemos hacer? ¡Hagamos un jardín!

Afortunadamente, no necesitamos un jardín real. En las ciudades, podemos hacerlo en una terraza, balcón o incluso fuera de la ventana. También podemos juntarnos con nuestra familia o comunidad y usar áreas comunes como terrazas, patios o azoteas.

Cuando no disponemos de suelo, cajas de madera revestidas de plástico, mesas hechas a medida, masetas o cualquier recipiente se puede llenar con tierra para jardín o un “sustrato” hecho de materiales locales (ej: compost hecho con cascaras de vegetales, café y té). Y si no disponemos de sustrato, las plantas pueden crecer incluso en agua enriquecida con fertilizantes.1

Plantas aromáticas que crecen fuera de la cocina del restaurante de moda “Carlo e Camilla en segheria” en Milán, Italia. Este restaurante está dentro de un antiguo aserradero.

En países industrializados, startups (emprendimientos) incluso han creado granjas verticales completamente automatizadas y con condiciones controladas. 

Muchas ciudades alrededor del mundo están haciendo jardinería urbana, también conocida como ¡agricultura urbana!

Echa un vistazo al increíble trabajo realizado con estudiantes escolares por Green Bronx Machine en uno de los barrios más pobres e inseguros de Nueva York y ¡no sólo ahí! ¡Esto es súper inspirador!

Agricultura Urbana

La agricultura urbana es una industria que crece, cultiva, procesa y distribuye una diversidad de productos agrícolas de plantas y animales, utilizando recursos, productos y servicios humanos, de tierra y de agua que se encuentran dentro o alrededor del área urbana (aldea, pueblo, ciudad o metrópoli). La escala de estas prácticas puede variar dependiendo si el cultivo está destinado a la subsistencia, la recreación, pequeños agricultores, agricultura semi-comercial y cuidado de animales, a empresas comerciales de mediana y gran escala. 2

Jardín urbano junto a la antigua muralla de la ciudad alta de Bérgamo, Italia.

Esta forma de agricultura puede integrar técnicas de producción hortícola con tecnologías que respetan el medioambiente adaptadas a las ciudades, como la recolección de agua de lluvia y la gestión de residuos domésticos1 (a excepción de las granjas verticales totalmente automatizadas que tienen un mayor consumo de energía debido al uso de luz artificial).

La siguiente figura muestra información general sobre el crecimiento urbano y los agricultores:

Como podemos ver en la figura, las áreas urbanas están creciendo (y seguirán creciendo en el futuro) demandando trabajos, tierra, agua y alimentos. Por lo que es importante considerar los múltiples beneficios que ofrece la agricultura urbana:2

Incluso existe un premio otorgado por el Milan Urban Food Policy Pact (Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán) que reconoce la innovación y los esfuerzos económicos y políticos de las ciudades para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles y promover dietas sanas.

¡La agricultura urbana juega un papel importante en la construcción de ciudades resilientes!

Pero, ¿qué es la resiliencia? De acuerdo con la FAO (las siglas en inglés de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) “resiliencia es la capacidad de las personas, las comunidades o sistemas que hacen frente a catástrofes o crisis a preservarse de los daños y recuperarse rápidamente”.3

La agricultura urbana fomenta las prácticas agrícolas en el área urbana para construir ciudades que sean resilientes, verdes, inclusivas y sostenibles.2

Adicionalmente, los jardines urbanos pueden ser altamente productivos. Estudios de la FAO muestran que un jardín de 1 metro cuadrado (m2) puede producir cualquiera de los siguientes productos: alrededor de 200 tomates al año, 36 cabezas de lechuga cada 60 días, 10 coles cada 90 días y 100 cebollas cada 120 días.1

Estas plantas de fresa crecen felices en un jardín urbano en Berna, Suiza.

En todo el mundo, las ciudades de los países en desarrollo e industrializados están incluyendo la agricultura urbana dentro de las estrategias y planes de acción para combatir el cambio climático. Por ejemplo:2  

– en Toronto, Canada, se está dando apoyo económico a proyectos agrícolas comunitarios para la formación de huertos y jardines comunitarios, huertos familiares; se promueve el compostaje de desechos orgánicos y la recolección de agua de lluvia; se apoya a mercados de agricultores y la adquisición preferencial de alimentos;
– en Durban, Sudáfrica, se está implementando la promoción de techos verdes productivos para el manejo de aguas pluviales, la biodiversidad y la producción de alimentos (se está probando la sustitución de cultivos por maíz para adaptarse a la menor cantidad de lluvia) y la reforestación y el manejo comunitario.     
– en Callao, Perú, la agricultura urbana está siendo incluida en los planes de desarrollo municipal y se están estableciendo estructuras municipales especiales. Adicionalmente, se está asignando presupuesto municipal a la agricultura urbana.

Espero que ahora todos estemos de acuerdo que la agricultura urbana es una práctica fantástica que ofrece muchos beneficios a los citadinos y que al hacer jardines/granjas en la ciudad estamos activamente ayudando a mitigar el cambio climático mientras nos beneficiamos de alimentos frescos.

En el posteo 5 vimos los beneficios de utilizar agroecología para cultivar nuestros alimentos.

Tengamos en cuenta que el tipo de agricultura urbana depende en gran medida de la ubicación y del método agrícola usado para plantar. Por ejemplo, la cultivación realizada en casa (dentro de la parcela) es usualmente destinado para la subsistencia mientras que el que se realiza en espacios abiertos públicos o privados en la ciudad (fuera de la parcela) a menudo se destinan para la agricultura comercial.2 

Es importante destacar que el objetivo de todos los métodos biológicos (ej. biodinámico, biointensivo) es tener y mantener el suelo saludable y fértil donde crezcan plantas fuertes y sanas respetando a todos los organismos dentro del ecosistema.4 Esto significa que hay muchas maneras de hacer nuestro jardín, solo debemos cuidar el suelo y respetar a todas las formas de vida. 

El Parque Segantini en Milán-Italia, es un parque proyectado y creado por ciudadanos junto con la administración municipal. Dentro del parque los ciudadanos cuidan de 3000 metros cuadrados de huertos y 15000 metros cuadrados de un área reforestada. El campo ha sido preparado utilizando el método biointensivo enseñado por Fernando Pia, un agricultor de la Patagonia.

Recordemos que dentro de un ecosistema saludable coexisten animales, plantas, hongos, algas y bacterias y por lo tanto, un equilibrio entre todas estas formas de vida es fundamental para la sostenibilidad (sostenible = dura por mucho tiempo). 

Así que el éxito de nuestro jardín biológico dependerá de lograr un equilibrio dentro de nuestro ecosistema (campo, jardín o balcón).

Necesitaremos tiempo y paciencia para entender lo que está ocurriendo, las asociaciones correctas, los requerimientos de agua y nutrientes, el compost, las rotaciones, etc. Pero, una vez que lo logremos será muy gratificante así que ¡¡¡comencemos a experimentar!!!

Pero, ¿ en dónde empezamos?

En práctica, para comenzar necesitamos suelo saludable (posteo 5), semillas y agua limpia pero antes, necesitamos de un plan basado en  nuestro espacio y necesidades.  

1.Selecciona el espacio y diseño del proyecto

Las plantas necesitan de luz para crecer, así que si es posible, ubica el jardín en un lugar soleado y luminoso, cercano a una fuente de agua y lejos de fuentes de contaminación (como estructuras de edificios pintadas con plomo).  

Y si no puedes escoger, utiliza el lugar que tengas disponible. Yo plantaré en un parque comunal y en mi balcón y ¿tú?

Después de seleccionar el lugar, diseña un proyecto basado en tus preferencias y necesidades. Qué quieres comer, cuales plantas pueden favorecer tu ecosistema, cuales son anuales, etc.

Ten en cuenta que puedes ser creativo usando recipientes ya disponibles y lo más importante, puedes comenzar despacio, con una planta en una maceta pequeña o sembrar muchas plantas y aprender de las interacciones intentando producir parte de tu comida. ¡Tal vez tengas suerte y puedas crecer directamente en el suelo! Tantas variables, ¡qué emocionante!

Preparando almácigos para la siembra.

Infórmate sobre el tiempo de siembra, los requerimientos de agua, qué plantas son buenas vecinas, la luz que necesitan para crecer, etc.

Recuerda que las plantas son organismos vivos y si no están en la naturaleza (sobre todo en contacto directo con la tierra), ¡necesitan que cuides de ellas!

2.Que plantar y cuando

Como mencionamos antes, la selección de que cultivar depende de nuestras preferencias alimentarias, de las misma plantas, en donde vivimos y la estación del año.

En países con cuatro estaciones, el calendario define el tiempo de siembra. En primavera, se siembran los cultivos que producirán en el verano y otoño (ej. tomates, papas), mientras que en otoño se plantan los cultivos de invierno (ej. coles, brócoli). Los agricultores experimentados consideran que el tiempo ideal de cultivación es entre la última y la primera helada ligera en primavera y otoño, respectivamente.5  

En las regiones tropicales, el mejor tiempo para la siembra no es tan evidente y dependerá de la temporada de lluvia y de otros factores ambientales.5

Podemos informarnos sobre las temporadas de siembra en el Ministerio de Agricultura de nuestra localidad, de agricultores locales y/o de redes en línea.

Además, los tiempos de siembra y de cultivo están usualmente indicados en los paquetes de semillas. En las ciudades, durante los periodos de siembra, se pueden usualmente adquirir pequeñas plantas a ser trasplantadas.

Además, si el clima es favorable (temporadas de cultivo mayores a 6 meses), es posible cultivar algunos vegetales más de una vez durante la temporada.5 

Curiosamente, algunas personas también miran la fase de la luna para seleccionar el mejor momento para plantar. Se sabe que influencia la productividad de los cultivos y, con seguridad, influye en los niveles de agua en el interior de la planta.

Como mencionamos existen diferentes métodos biológicos para cultivar alimentos siguiendo los principios de la agroecología.

3.Semillas

Cuando se habla de semillas, existe un gran debate sobre las semillas genéticamente modificadas (organismos genéticamente modificados u OGM).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), OGM son organismos (plantas, animales o microorganismos) en los cuales el material genético (DNA) ha sido alterado en una manera que no existe naturalmente. Los alimentos producidos con semillas GM o alimentos GM se desarrollaron porque existe alguna ventaja percibida ya sea para el productor o el consumidor, como un precio más bajo, un mayor beneficio (en términos de durabilidad o valor nutricional) o ambos.6

Una gran parte de agricultores del mundo está desilusionada con los cultivos GM y objeta su producción. Ellos perciben un daño ambiental mayor que la agricultura convencional e impactos nocivos para la salud humana de los cultivos GM y los productos químicos que se usan con ellos.7

Además, existen implicaciones en los derechos de los agricultores a ser propietarios de sus cultivos debido a la existencia de derechos de propiedad intelectual de las semillas transgénicas.7  

Curiosamente, los seres humanos han modificado las semillas desde la antigüedad cruzando especies y seleccionando variedades resistentes o cultivos atractivos de sabor/color. Estos procesos naturales modificados por el hombre toman más tiempo para ser producido que el OGM e involucra a la naturaleza en los procesos de adaptación.

En artículos futuros hablaremos más en detalle sobre las semillas y las semillas GM, ¡mantente atento!

Las semillas pueden plantarse directamente en el suelo o plantarse en bandejas pequeñas y solo cuando las plantas hayan germinado y crecido un poco, se trasplantarán al jardín o a las macetas finales.

Sembrando rúcula en almácigos.

Una vez que las plantas se han establecido, con el fin de ayudar a conservar la humedad, se recomienda el acolchonamiento (capa de material (paja, hojas trituradas, pasto seco, etc.)) aplicada en la superficie del suelo).

Si es posible, selecciona semillas no transgénicas, de polinización abierta, variedades biodiversas y locales y porque no, variedades antiguas.

¡El segundo año de cultivo y dependiendo de la cantidad de plantas, es posible recolectar y guardar nuestras propias semillas! Si te interesa esto, consulta el manual de Peter Dobelan (versión en español disponible en línea) que da una explicación muy buena y cita diferentes fuentes para consulta.8 

Aquí, podemos encontrar algunos cultivadores biointensivos que pueden ayudarnos a obtener semillas de verdadera comida (true food) en diversos países.

4.El espacio y las semillas

La selección de las semillas depende del espacio disponible para su crecimiento.  En la literatura, existe mucha información sobre cuantas plantas se pueden sembrar en un metro cuadrado (m2) o en un pie cuadrado. Por ejemplo, en un espacio de 0.5 m2 se recomienda plantar 1 planta de tomate.

En el método biointensivo, que utiliza una mayor profundidad (60 cm) en el suelo, permite optimizar el espacio colocando plantas que son “buenas vecinas” muy juntas para crear así un acolchonado viviente y al mismo tiempo optimiza el uso del suelo, el agua y el trabajo, produciendo un alto rendimiento de alimentos.5

Rúcula creciendo en mi balcón dentro de viejos cajones de madera.

Curiosamente, las plantas como seres humanos se llevan bien con algunas plantas y no con otras. Cuando estamos plantando, es muy importante considerar qué plantas son buenas vecinas y qué plantas son malas vecinas, y la necesidad de nutrientes para alimentar el suelo adecuadamente.

Para construir un jardín fuerte y sano es obligatorio mantener un ecosistema saludable a su alrededor. Un ecosistema local saludable, como en la naturaleza con árboles, arbustos locales y plantas con flores, dará la bienvenida a los insectos beneficios que combatirán a los perjudiciales. Para conseguir esto en nuestro ecosistema urbano plantaremos plantas perennes como la borraja y la ortiga (que también podemos comer) junto con flores de amapola y margaritas que se pueden encontrar en los parques cercanos.     

5.Nutriendo y protegiendo el suelo (compostaje y acolchonado)

Como se menciona en el posteo 5 , la parte más importante de un jardín saludable es tener suelo saludable. El suelo provee todos los nutrientes requeridos para el crecimiento de las plantas y es el hogar de una inmensa variedad de microorganismos.

El compostaje es el proceso natural de putrefacción en el cual los microorganismos reciclan la materia orgánica (ej. hojas, restos de la cocina) y los transforma en humus (materia orgánica con alto contenido de carbono que las plantas absorben para vivir).9

Este proceso ocurre en presencia o ausencia de oxígeno (aeróbico o anaeróbico, respectivamente). Sin embargo, el compostaje aeróbico (en presencia de aire que contiene alrededor de 21% de oxígeno) es más rápida y por lo tanto más usada.9 

El compostaje aeróbico requiere de aire, humedad, microorganismos, nutrientes, suelo, materia orgánica y temperatura para obtener humus. Bajo las condiciones adecuadas, un tipo de microorganismos comienzan a crecer y proliferarse aumentando la temperatura de 20 a 45°C, iniciando la descomposición de la materia orgánica. A esta temperatura, un segundo tipo de microorganismos activos a altas temperaturas comienza a multiplicarse incrementando aún más la temperatura (60-70°C) lo que favorece la eliminación de patógenos y malas yerbas. Luego la temperatura comienza a descender lo que permite la activación de otros organismos como los hongos que continuarán el proceso de descomposición hasta la formación de humus (2-4 meses dependiendo de la técnica de compostaje usada).9

Los compostadores daily dump son jarrones de terracota utilizados con éxito en la India para tratar los desechos orgánicos en el hogar. Foto tomada en la exposición  “Brocken Nature” (o Naturaleza rota) en el Museo de la Triennale.

La idea es ser más sostenible y devolver la materia orgánica (carbono) y los nutrientes al suelo utilizando los residuos de nuestros alimentos. ¡No es esto genial!

También es muy importante proteger el suelo. Probablemente haz notado que los suelos fértiles están siempre cubiertos de vegetación (hojas o plantas) en asociación con muchos organismos vivos.

Esta protección conocida como acolchonado, ofrece muchos beneficios al ecosistema (genera un microclima que mantiene la humedad, el calor y permite la aireación, provee nutrientes a los microorganismos, protege el suelo de la lluvia y el viento y genera condiciones uniformes pare el crecimiento) y para el agricultor (menos labranza ya que el suelo está más suave, menos malezas como consecuencia de la asfixia, menos irrigación ya que la humedad se mantiene y menos uso de fertilizantes gracias a la descomposición del acolchonado).4

Siguiendo los principios de la agricultura urbana hay 3 maneras de acolchonar: usando materiales de descarto (como paja, hojas, césped); aplicando compost superficial (compost inmaduro (ej. turba) en la superficie protegida por hojas o hierba y; la cobertura con plantas vivas (el método más natural de protección).4

Alcachofas creciendo en el parque Segantini en Milán, Italia.

Protejamos y construyamos un suelo saludable y hagamos que nuestro jardín refleje la biodiversidad de la naturaleza.5

6.Agua

El agua es un recurso natural precioso. ¡Sin agua no existe la vida!

Sin embargo, este recurso vital no está igualmente distribuido en el planeta. El agua escasea en muchas partes del mundo. En efecto, “asegurar el acceso a agua limpia y sanidad para todos” (objetivo de desarrollo sostenible número 6 (ODS6)) es uno de los 17 objetivos que el mundo pretende alcanzar para el 2030.10

¡Las plantas requieren mucha agua para producir alimentos!

En las ciudades ricas en recursos hídricos, una solución obvia es utilizar el  agua municipal. Sin embargo, esta no es una alternativa sostenible o económica. La cantidad de energía usada para tratar el agua para consumo humano es muy alta y este nivel de pureza no es necesario para la agricultura.  

Bueno, de acuerdo con la FAO, 1 m2 de jardín requiere 1000 litros (L) de agua limpia al año (menos de 3L de agua al día). Para asegurar una distribución regular de agua, los micro-huertos pueden almacenar y canalizar el agua de lluvia a través de un sistema de canaletas y tuberías. El agua de lluvia es prácticamente gratuita (después de la inversión en equipos de recolección) y generalmente de buena calidad. Para un techo de 20 m2, los productores pueden colectar 2000 L de agua por cada 100 mm de lluvia, lo suficiente para el cultivo  anual de un micro-huerto de 2 m2.1

Tengamos en cuenta que la cantidad de agua necesaria dependerá de nuestras condiciones climáticas.

Hablaremos en detalle del agua y otras iniciativas/personas que utilizan de una manera inteligente este recurso vital, ¡así que estén atentos!

7.Mantener un ecosistema saludable

Como mencionamos con anterioridad, para crear un suelo saludable (posteo 5) y por lo tanto un jardín saludable y alimentos nutritivos, debemos cuidar el ecosistema.

En las ciudades, esto puede ser un desafío. Sin embargo, podemos pedir a nuestros gobiernos más parques y plantar árboles, arbustos y flores locales en las áreas urbanas. También votemos por políticos que propongan y apoyen proyectos e iniciativas verdes.   

¡Dentro de nuestros jardines podemos hacer nuestra parte! Cultivemos especies perennes locales que ayudarán a conservar el ecosistema nativo y nuestro jardín de alimentos.

Las especies perennes (cultivos, forrajes, arbustos y árboles) son aquellas capaces de volver a crecer y continuar produciendo granos, semillas, frutas y biomasa después de la primera cosecha. De hecho, los sistemas perennes podrían transformar la agricultura de los campesinos y agricultores familiares porque los cultivos perennes (granos, semillas oleaginosas, legumbres) son más flexibles y resilientes al clima.11

Romero, orégano, ortiga y salvia son algunos ejemplos de plantas perennes que podemos cultivar en nuestros balcones. La mayoría, no requiere cuidados excesivos y ¡se pueden usar para condimentar nuestros alimentos!

Dependiendo de donde vivimos podríamos hacer más para conservar nuestro ecosistema. Por ejemplo, los murciélagos ayudan a controlar los mosquitos (en Italia las personas colocan casas en los árboles altos para que ellos también puedan vivir dentro de las ciudades). ¡No es genial!

Mantener jardines productivos debería ser relativamente fácil. Dependiendo de lo que cultivamos, podemos fertilizar regularmente a bajo costo si utilizamos el compost producido a partir de desechos orgánicos domésticos propios. Las plagas son controladas por medios no químicos, intercalando hierbas aromáticas que repelen insectos de forma natural, como la albahaca, el perejil y la menta, y si es necesario, podemos usar controles adicionales como trampas adhesivas de colores y redes a prueba de insectos.1

Construyendo jardines en las ciudades podemos ayudar a alcanzar los ODS11 (hacer que las ciudades y las comunidades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles) y ODS13 (tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos)10 y al mismo tiempo nos proporcionan alimentos verdaderos (true food).

La rúcula creciendo en mi balcón dentro de viejos cajones de madera y casi lista para el consumo.

Además, las ciudades pueden desencadenar un modelo de economía circular para los alimentos, ya que pueden producir alimentos cultivados de manera regenerativa y local (cuando corresponda), repensar el desperdicio de alimentos al reducir los desechos evitables y proyectar la transformación de estos desechos en nuevos productos que generan nuevos fuentes de economía y; diseñar y comercializar productos alimenticios más saludables, ayudando a los consumidores a reorientar sus preferencias y hábitos para apoyar los sistemas alimentarios regenerativos (dietas saludables y sustentables con mayor biodiversidad).12

¡Seamos parte de la solución y construyamos un hoy un jardín!

Por M. S. Gachet

REFERENCIAS:
1 FAO. Microhuertos.
2 The World Bank, 2013. Urban Agriculture. Findings from Four City Case Studies. Urban development series.
3 FAO. Resiliencia.
4 Kreuter, Marie-Luise. Orto e Giardino Biologico (2003)
5 Jeavons, J. and Cox. C. El Huerto Sustentable: Cómo obtener suelos saludables productos sanos y abundantes (2017)
6 WHO. Food Safety. Frequently asked questions on genetically modified foods.
7 FAO. Genetically Modified Crops: Seeds of Hope or Deception?
8 Peter Donelan. Cultivo de Semillas (2009).
9 FAO. Composting process and techniques.
10 UN. Sustainable Development Goals.
11 FAO. Perennial Agriculture: Landscape Resilience for the Future.
12 Ellen Macarthur Foundation, 2019: Cities and Circular Economy for Food.

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